Cómo el phishing y el ransomware están devorando el 70% de los ingresos de las pymes latinoamericanas
Por Mateo Rojas

En los últimos años, la seguridad informática ha dejado de ser un tema exclusivo de grandes corporaciones para convertirse en una preocupación existencial de las pequeñas y medianas empresas (pymes) de Latinoamérica. Según encuestas recientes, el 71% de los dueños de pymes afirma que la pérdida económica es la consecuencia más devastadora de un ciberataque, superando incluso el daño a la reputación o la interrupción operativa. Este artículo explora en detalle por qué el phishing, el uso de credenciales débiles o robadas y los ataques de ransomware se han posicionado como los tres principales peligros, y qué implicaciones tienen para el futuro de la economía regional.
1. El auge del phishing en la región: una amenaza silenciosa
El phishing, técnica que consiste en engañar a usuarios para que revelen información sensible a través de correos electrónicos o mensajes falsos, ha proliferado gracias a la creciente digitalización de procesos internos. En América Latina, la falta de capacitación en ciberseguridad y la alta penetración de dispositivos móviles hacen que los empleados sean especialmente vulnerables. Estudios de la firma de seguridad Kaspersky indican que, en 2023, el 38% de los ataques dirigidos a pymes latinoamericanas fueron de tipo phishing, superando la media mundial.
Los atacantes se aprovechan de eventos locales—como elecciones, pandemias o campañas de ayuda gubernamental—para crear mensajes que parecen legítimos. Cuando la víctima introduce sus credenciales en una página falsificada, los delincuentes obtienen acceso inmediato a sistemas críticos, lo que frecuentemente desemboca en robos de datos financieros o en la instalación de malware adicional.
2. Credenciales débiles o robadas: el eslabón más frágil
Una gran parte de las pymes siguen utilizando contraseñas simples, a menudo reutilizadas en múltiples plataformas, y carecen de mecanismos de autenticación multifactor (MFA). Según un informe de la Cámara de Comercio de Bogotá, el 62% de las empresas con menos de 50 empleados no aplican MFA en sus cuentas corporativas. Esta práctica abre la puerta a ataques de fuerza bruta y a la reutilización de credenciales filtradas en brechas de otras organizaciones.
Cuando una credencial es comprometida, el atacante puede infiltrarse de forma sigilosa, exfiltrando información financiera, datos de clientes y, en casos más graves, manipulando transacciones bancarias. El costo promedio de una violación de datos en una pyme latinoamericana se estima en US$ 45,000, una cifra que puede representar más del 30% de los ingresos anuales de una empresa de tamaño pequeño.
3. Ransomware: secuestrando la operatividad y el capital
Los ataques de ransomware, que cifran los archivos de una organización hasta que se paga un rescate, han experimentado un crecimiento exponencial. En 2022, el número de incidentes reportados en México, Brasil y Argentina se duplicó respecto al año anterior, según datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). Los delincuentes exigen pagos en criptomonedas, dificultando el rastreo y la recuperación del dinero.
Para una pyme, el pago del rescate suele ser la opción menos atractiva, ya que implica un desembolso inesperado que puede agotar la liquidez disponible. Además, incluso si se paga, no hay garantía de que los datos sean restaurados íntegramente. La combinación de pérdida de ingresos, costos de recuperación y multas regulatorias puede llevar a la quiebra de la empresa.
4. Implicancias a futuro: ¿qué pueden hacer las pymes para sobrevivir?
El panorama muestra que la vulnerabilidad de las pymes no es una cuestión de falta de tecnología, sino de falta de cultura y de recursos dedicados a la seguridad. La adopción de soluciones en la nube con madurez, seguridad integrada e inteligencia artificial (IA) puede reducir significativamente el riesgo. Sin embargo, según un estudio de la Asociación Española de Pymes, solo el 9% de las empresas españolas ha integrado estas tecnologías con un nivel de madurez suficiente; la cifra en Latinoamérica es probablemente menor.
Para revertir esta tendencia, los gobiernos de la región están empezando a ofrecer incentivos fiscales y programas de capacitación. Por ejemplo, el programa “Ciberseguridad para Pymes” del Ministerio de Economía de Chile brinda subsidios para la implementación de MFA y copias de seguridad automatizadas. Asimismo, alianzas entre proveedores de servicios en la nube y cámaras de comercio están facilitando paquetes de seguridad a precios accesibles.
En el mediano plazo, se prevé que la presión regulatoria aumente, especialmente en sectores como finanzas y salud, donde la protección de datos es crítica. Las pymes que no se adapten corren el riesgo de ser excluidas de contratos con grandes empresas o de enfrentar sanciones por incumplimiento de normas como la Ley General de Protección de Datos (LGPD) en Brasil.
Conclusión
El phishing, las credenciales débiles y el ransomware no son amenazas aisladas; forman un ecosistema de riesgos que, si no se gestionan, pueden destruir la viabilidad económica de las pymes latinoamericanas. La solución pasa por una combinación de educación, inversión en herramientas de seguridad modernas y apoyo institucional. Solo mediante un enfoque integral las pequeñas empresas podrán convertir la digitalización en una ventaja competitiva en lugar de una sentencia de muerte financiera.
Más de Inteligencia Artificial
- El estratega de De La Espriella advierte: quien ignore la IA se quedará como dinosaurio
- Demis Hassabis advierte: en 2 años los ataques de IA podrían multiplicarse, ¿estamos preparados?
- DeepMind abre su laboratorio de robótica en EE. UU.: el salto definitivo de la AGI al entorno físico
- En 1‑2 años la IA podría desencadenar incidentes graves, advierte el líder de DeepMind