Perú y Chile firman acuerdo que duplica inversiones en energía y minería: ¿el próximo impulso de la región?
Por Renato Fuentes

El reciente Consejo Empresarial entre Perú y Chile, celebrado en la ciudad de Lima, marcó un hito en la relación comercial entre las dos potencias andinas. Los líderes empresariales y gubernamentales se reunieron para reforzar los lazos de cooperación, con especial énfasis en los sectores de energía, minería y logística. El ministro peruano de Energía y Minas, durante su intervención, expuso la alarmante situación energética que afecta al norte del país, lo que impulsó la búsqueda de soluciones conjuntas con Chile.
Contexto histórico de la relación peruano-chilena
La relación comercial entre Perú y Chile no es nueva: desde la firma de la Ley de Libre Comercio en 1993, ambos países han compartido una trayectoria de crecimiento mutuo. La zona fronteriza, que abarca la región de Tacna y la región de Arica y Parinacota en el extremo norte chileno, ha sido históricamente un eje de intercambio de recursos mineros, productos agrícolas y bienes de consumo. Sin embargo, el auge de la minería en el Perú y el aumento de la demanda de energía en Chile han llevado a la necesidad de formalizar mecanismos de cooperación más estructurados.
El Consejo Empresarial, que se celebra cada dos años, se ha convertido en un foro clave donde se discuten proyectos de inversión, regulaciones y oportunidades de negocio. En la última edición, el número de acuerdos firmados superó los 50, un aumento del 20% respecto al año anterior, lo que indica un impulso renovado en la colaboración bilateral.
Detalles del acuerdo y áreas prioritarias
Entre los acuerdos más relevantes, destaca un convenio para la construcción conjunta de líneas de transmisión eléctrica que conectarán las centrales hidroeléctricas peruanas con la red chilena, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y mejorando la resiliencia energética en la región norte. Este proyecto contempla una capacidad de 800 megavatios y un plazo de 8 años para su ejecución.
Otro punto clave es la creación de una plataforma digital compartida para la gestión de permisos mineros y el seguimiento de proyectos sostenibles. La plataforma, desarrollada por empresas de tecnología chilenas, permitirá a las empresas peruanas acceder a datos en tiempo real sobre la disponibilidad de terrenos, la normativa ambiental y los requisitos de certificación.
Asimismo, se acordó la apertura de un fondo de inversión conjunto de 500 millones de dólares para financiar proyectos de energía renovable en zonas desérticas de la costa norte chilena y en la región de Puno en el sur de Perú. El fondo tendrá un esquema de cofinanciación con organismos multilaterales como el BID y la CAF, lo que facilitará la captación de recursos adicionales.
Impacto y repercusión en la economía regional
El acuerdo se proyecta que genere más de 10,000 empleos directos en la construcción y operación de las infraestructuras planificadas, y que aumente el flujo comercial entre ambos países en un 15% en los próximos 5 años. Estudios preliminares de la Universidad de Lima sugieren que la reducción de costos de transmisión eléctrica permitirá a las empresas peruanas exportar electricidad a Chile a precios más competitivos, lo que, a su vez, fomentará la inversión extranjera en la zona.
En el sector minero, la colaboración en la gestión de permisos y la transparencia en la cadena de suministro puede posicionar a la región como un centro de operaciones sostenibles en Sudamérica, lo que atraería inversiones de fondos ESG que buscan proyectos con bajo impacto ambiental.
La situación energética que el ministro de Energía y Minas denunció en su discurso—la escasez de suministro en zonas productivas del norte—se debe en gran parte a la falta de infraestructuras de interconexión y a la dependencia de fuentes de energía no renovables. La alianza con Chile, con su experiencia en la generación de energía solar y eólica, ofrece una solución integral para superar este déficit.
Perspectiva a futuro y retos a superar
El acuerdo plantea una visión a largo plazo: alcanzar la neutralidad de carbono en la región minero-industrial para el año 2035, con la participación activa de ambos gobiernos. Para lograrlo, se requiere la implementación de tecnologías de captura de carbono, la adopción de procesos mineros menos intensivos en energía y la expansión de la red de energías renovables.
No obstante, existen desafíos importantes. La burocracia regulatoria, la necesidad de armonizar normativas ambientales y la resistencia de ciertos sectores tradicionales son obstáculos que deberán ser gestionados mediante mesas de trabajo continuas. Además, la volatilidad de los precios de los commodities y la incertidumbre geopolítica pueden afectar la financiación de los proyectos.
A nivel internacional, la colaboración entre Perú y Chile sirve como modelo para otros países andinos, como Bolivia y Ecuador, que buscan mejorar su conectividad energética y fortalecer la economía regional.
En conclusión, el Consejo Empresarial ha sentado las bases para una asociación estratégica que no solo resolverá problemas inmediatos de suministro y regulación, sino que también abrirá la puerta a una era de desarrollo sostenible y competitividad en la región. El éxito de este pacto dependerá de la voluntad política, la colaboración del sector privado y la participación activa de la sociedad civil para garantizar que los beneficios lleguen a todos los sectores de la población.